Para conseguir mantener la vegetación del jardín en un buen estado fitosanitario y ornamental es indispensable que el suelo este en buenas condiciones. Para tener el suelo en buenas condiciones se deben hacer trabajos de mantenimiento para reducir las consecuencias del agotamiento del terreno. Dentro des estos trabajos podemos diferenciar dos tareas necesarias: la aportación de elementos minerales y orgánicos y mantener una buena estructura del suelo.

Referente a la aportación de nutrientes, es necesario aplicar una dosis correcta de abono mineral y efectuar aportaciones de materia orgánica, principalmente de origen vegetal. La cantidad de abono mineral o orgánico que se debe administrar viene determinada por muchos factores, como el uso que tenga el jardín, las especies vegetales, cantidad de agua, etc. Pero principalmente se debe conocer muy bien con los materiales que se debe trabajar y garantir su máxima calidad.

El mantenimiento de una buena estructura del suelo es básica para conseguir que las aportaciones de nutrientes sean aprovechadas por la vegetación del jardín. Estas tareas de mantenimiento son manuales y consisten en descompactar el suelo, airearlo o mejorar el drenaje, entre otros objetivos.