Las técnicas de poda son muy diversas en función de si trabajamos con planta de flor, arbustos o árboles, tipo de especie, situación del jardín o época del año.

En árboles podemos diferenciar entre:

Podas de formación, que se realizan los primeros años de vida con el objetivo de tener una buena estructura de las ramas y definir la forma del árbol.

Poda de mantenimiento, donde se eliminan las partes vegetales perjudiciales para el árbol como ramas muertas, rotas, que molesten o para aclarar la copa.

Podas excepcionales o de brocada, esta es una actuación muy severa que consiste en eliminar más de un tercio de las ramas. Se acostumbra a aplicar en especies muy concretas, como las moreras, o parar reducir la copa de árboles que se hayan hecho demasiado grandes, que supongan un problema de seguridad, etc.

En arbustos y plantas las técnicas de poda son muy similares a la de los árboles, a pesar que con otros métodos de aplicación. Como técnica diferenciada tenemos la poda topiaria que consiste en dar formas geométricas y concretas a los arbustos.